lunes, 11 de octubre de 2010

Un nuevo comienzo [ Parte Primera ]

Marla venía de una familia de clase media, en la cual el orden y régimen estaban instaurados por su padre, un militar estricto. Debido a esto su vida estaba predestina, gozando de una buena calidad de vida. Durante toda su niñez, acudió a clases de baile, música y arte, porque ella debía convertirse en una mujer de la alta sociedad. Sin embargo, Marla fue provista de un gran intelecto y razonamiento, se le dio bien todo tipo de estudios filosóficos y científicos, con los cuales destacaba en el colegio. Por lo que a la edad de 17 años decide seguir la carrera de medicina, rompiendo los esquemas que su padre le imponía y desafiándolo, pues este no la apoyaba. Por esta razón a la edad de 18 años se marcha de casa a EEUU, para estudiar.

Habían pasado 4 años ya desde aquel día y el ambiente que la rodeaba ahora era totalmente distinto. Sentada en su litera observó la tienda de campaña en la cual dormia, compartiéndola con las demás y esbozó una sonrisa, sin duda no podía estar mejor. Observo el reloj de su velador y notó que en 5 minutos más comenzaría su turno, junto al reloj se encontraban 2 fotos, en una aparecían sus padres y en la otra, ella junto a su hermano pequeño, quien estaba pronto a cumplir los 7 años, mientras lo observaba no pudo evitar recordar los días pasados con él.

De repente la puerta de la tienda se abrió y entro Esther, sacándola de su trance.

-Marla, ¿Ya estas lista para comenzar nuestro turno?- dijo mientras se acercaba a la litera continua a la de la muchacha.

Marla guardando la carta que estaba escribiéndole a su hermano, se levantó de su cama y arreglándose la ropa contesto.

-Claro que si Esther, es lo que he estado esperando- junto con decirlo le dedicó una amable sonrisa. -¿Nos vamos?-

Esther asintió y volvió a salir de la tienda. Marla la siguió, hace ya unos 6 meses que se había enlistado en la cruz roja y estaba prestando servicios a los heridos de guerra. Fue allí cuando conoció a Esther, quien se convirtió en su compañera de turno, pero sobre todo en su amiga, está era una chica reservada y de confianza y junto a ella cualquier situación se hacía más amena. Iban camino a la tienda que les correspondía, mientras ambas chicas saludaban a las demás voluntarias, doctores e incluso heridos que a pesar de su estado solían salir un momento a tomar aire fresco.

-Ey Marla, recuerda que nuestra cita se aproxima- Oyó que le gritaba uno de los heridos, este estaba en una silla de ruedas con una de sus piernas enyesada. Esther le lanzó una mirada de cómplice a Marla junto a una sonrisa mientras esta sonriendo le contestaba al herido.

-Ya sabes que lo tengo presente Franklin, pero primero deberías recuperarte- Ante esto Franklin sonrió mientras bromeaba con los demás heridos. Marla continúo caminando hacia la tienda junto a Esther.

-Franklin cada día mas loco, ¿No?- Dijo mientras sonreía.

Marla asintió con la cabeza a la vez que también sonreía. –Sí, pero no le hace mal a nadie y una pizca de locura no viene mal en estos tiempos- agregó.

Entrando a la tienda se dispusieron a comenzar los controles correspondientes. El día de hoy los heridos se encontraban de un ánimo desbordante, motivo que animaba a Marla. Pues lo mas que necesitaban los heridos de guerra en este momento era eso: animo. Caminó entre las distintas literas en las que dormitaban mas de alguno de los soldados, los conocía bien a la mayoría, ya que hacia bastante tiempo que estaban en el lugar. Durante su turno de aquel día golpeó varias veces las ya estropeadas maquinas que monitoreaban los signos vitales de algunos de los enfermos, los cuales esbozaban diversas sonrisas, escribió alrededor de tres cartas de los enfermos para sus familiares.

-Ethan ¿No crees que sería mejor que les contases la verdad?- Preguntó la morena a un muchacho que estaba postrado en una de las camas, la verdad es que su situación era alarmante, ya que era uno de los que peor avance y mejoría mostraba, mas aún, estaba aislado del resto de los heridos. En eso, Ethan tomó la mano de la morena con suavidad, aferrándola con las pocas fuerzas que aun estas poseían –Marla, prefiero imaginarme a mi madre sonriendo… que verla triste- fue la respuesta del muchacho. Y ante eso, lo único que hizo ella fue seguir escribiendo en la hoja, con una suave caligrafía, la carta para los padres de Ethan.

Finalmente el día terminó, la muchacha se despidió con cierta tristeza de los heridos, puesto que al día siguiente, le tocaba su día de salida, algo que no le gustaba mucho. La verdad ella prefería estar allí entre los heridos y ayudarles, animarles, porque… para ser sinceros, no había mucho que hacer tampoco afuera, pero algo le animo de pronto. Podría aprovechar el día para buscarle un regalo a su hermano, es más, se lo mandaría mañana mismo, así este llegaría justo en el día de su cumpleaños. Se dirigió hasta la tienda que las albergaba a ella y a las demás voluntarias, pero no habían ni rastro de Esther, se acomodó sobre su litera y continuó con la carta que escribía esta mañana. En la cual le contaba a su hermano pequeño los distintos sitios que había visitado, y lo que había conocido, dejando de lado todas las cosas que habia tenido que vivir en el mundo de la guerra, decorando cada palabra con un cariño ostentoso que sentía hacia el pequeño, como si de un cuento este se tratara.

“Hubieras visto el bosque, tal y cual como te gustan a ti ¿Recuerdas el que estaba cerca de casa? Supongo que aún lo visitaras, pues este era mil veces mejor que aquel, las aguas del rio son realmente cristalinas y podría jurar que he oído la risa del viento, ¿Sabes? Cada vez que oigo a un niño reír… pienso en ti…”

Marla continuo escribiendo por algunos minutos mas, algunos pensarán que para un niño de siete años aquello sería un testamento y que no podría leerlo todo, pero Noah no era un muchacho cualquiera y eso su hermana bien lo sabía, cuando hubo terminado de escribir, guardo la carta en su velador y  se dispuso a dormir, mañana sería otro día.

 

Nota: Hola! decidí comenzar con Marla ¿Porque? Porque fue el primer personaje que cree parya un foro, así que se lo debía. La verdad no se cuantas partes tendrá este nuevo comienzo, pero no creo que sean muchas. A ver si resulta bien, perdonar los pasos del tiempo, aún no puedo dimensionarlos bien, en verdad nunca he podido, ni con el tiempo, distancia, pesos, ningún tipo de medida! xD Bien, luego sigo ^^

2 comentarios:

Thargé dijo...

Me encanta Marla *-*. Lo he dicho siempre y lo sigo diciendo, le tengo mucho cariño a ese personaje, quizá también porque fue el primero que hiciste y con el que roleé. Luego vinieron Noah, Franco y demás... :3.

Ya quiero leer más sobre Marla *w*.

sonia dijo...

Aww que historia, ojala la continues *_*

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